El cielo y la tierra entera
se nubló al morir Jesús;
Pero la fe verdadera
abrazó al cargar la cruz.

Sábado de luto y llanto
dolor que el cielo derrama,
las alondras sin su canto
y el Sol sin su eterna llama.
La soledad de María
de su hijo la muerte llora,
ni sonrisas ni alegría
se asoman mas en su aurora.

 
El Nazareno en su tumba
con sus ojitos cerrados,
en la fría catacumba
azotando sus costados.
Ven pronto Jesús bendito
que tu alma serena y fuerte,
en alabanza su rito
¡cante he vencido a la muerte!

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